Los primeros artesanos fuimos haciendo de este recinto un pequeño pueblo.  Con jardines, un pozo, puentes rústicos, empezaron a llegar más artesanos con sus diversas artesanías  y siendo esa la primera condición para ingresar a este pueblo en formación, el que las manualidades no se repitieran, sean originales, y sean trabajadas en los talleres.
Luego llego un empresario con visión de empresa, amplio la cantidad de locales y talleres, en forma paulatina, llegando a lo que hoy es este pueblo, con aproximadamente 200 entre talleres y locales
Los hijos de muchos artesanos que fundaron este pueblo,  corrieron libremente por este recinto, hoy son  nuestros nuevos vecinos o han tomado otros rumbos, y son nuestros nietos los que hoy empiezan a correr por estos espacios.
Es un lugar que hace una perfecta unión entre las artesanías y la naturaleza, donde casi se pierde el ruido de la ciudad.
Encontramos la más diversa cantidad de técnicas, materiales que han sido trabajadas con gran creatividad, mucho cariño y corazón, para entregar al más diverso público que nos visita de todos los rincones del mundo.